🎙️ Entrevista a Christian Paesano - Profesor y empresario de la industria serigráfica textil con mas de 30 años de experiencia
Pregunta: Christian, se dice que el DTF llegó para retirar a la serigrafía. ¿Murió una técnica milenaria o es pura moda digital?
Christian Paesano: Nooo.., Para nada. El DTF es una herramienta interesante, una tecnología ideal para resolver una foto o imagen digital o un pedido puntual de un día para el otro o bajas producciones personalizadas. Sin embargo, detrás de los mil colores se esconde una realidad: los dueños de marcas están empezando a notar que la inmediatez no construye prestigio, cuando hablamos de construir una marca real, la serigrafía sigue siendo la base. Estamos viendo un "hartazgo visual" de imágenes de mil colores que terminan siendo "más de lo mismo" de lo que vemos en el celular día a día en las redes sociales,
La serigrafía tiene una mística y ofrece efectos, relieves, estampado sin tacto como la corrosión y una nobleza que el acabado sintético del DTF no puede igualar.
P > Pero el DTF se vende como la solución "fácil". ¿Por qué alguien elegiría hoy el camino de los shablones y las tintas?
CP > Por rentabilidad y durabilidad. Estampar en serigrafía cuesta menos de un 20% de lo que pagás por un DTF, incluso en series cortas de 10 o 20 prendas.
El problema es que muchos buscaron la "maquinita fácil", se cerraron estamperias y se perdió el conocimiento técnico del oficio.
P > Directo al punto: ¿Es verdad que el DTF es de mala calidad?
CP > No, eso no es cierto, el DTF es de excelente calidad, el problema es que el mercado se está inundando de máquinas e insumos "berretas" muy malos. Esa masificación de productos malos va a sepultar la técnica a corto plazo, posicionándose como algo de baja calidad.
Sería una pena, porque ninguna técnica reemplaza a la otra; son herramientas diferentes para usos diferentes.
P > ¿Es lo que pasó en su momento con la sublimación?
CP > Exactamente. La sublimación es fabulosa para mallas, vestidos o lycras, pero si la usás para una remera de algodón con malos productos, terminás quemando una técnica que es excelente. Con el DTF está pasando lo mismo: se lo fuerza para todo y con insumos mediocres.
La serigrafía (bien hecha y con buenos insumos), es para siempre y eso es lo que construye una marca real.
P > Con tanto auge digital, te escuche mencionar que faltan manos que sepan estampar de verdad ¿Es tan así?
CP > Si claro, ¡Faltan! Como todos corrieron detrás de lo automático, quedó un vacío enorme. Hoy se está generando un cuello de botella, hay marcas buscando calidad serigrafica, tintas que respiren y tacto suave, pero hay muy pocas manos capacitadas para darlo.
P > Si tuvieras que darle un consejo al que empieza en este rubro... ¿La serigrafía sigue siendo el futuro?
CP > Es el mejor momento para capacitarse en el oficio. El secreto hoy no es estampar de a miles como antes, sino ser eficientes y organizados con diseños contundentes. Al final, lo que perdura no es la tecnología más nueva, sino saber dominar la técnica y la tecnología, para que el negocio sea sostenible y el resultado no se esfume en el primer lavado.
P > Christian, para cerrar: entre lo digital y lo artesanal, ¿cuál es el verdadero camino para quien quiere prosperar hoy en el mundo del estampado?
CP > El camino es entender que la tecnología es un medio, pero el oficio es el alma. Una máquina la compra cualquiera con una tarjeta de crédito, pero el ojo técnico para lograr una estampa que respire y el criterio para optimizar costos no vienen en la caja.
No busquen solo la salida "fácil"; busquen la salida rentable y profesional. Mientras muchos pelean por precio usando la misma herramienta digital, el que domina la serigrafía domina sus márgenes de ganancia.
El futuro no le pertenece a quien tiene la impresora más nueva, sino a quien sabe elegir la técnica correcta para que una marca sea sostenible y el cliente siempre vuelva, sabiendo que esa prenda no se va a esfumar en el primer lavado. En un mercado lleno de plástico descartable, saber estampar de verdad es tener una ventaja competitiva brutal.
